sadeur erbos
Are, audaz, el mar de asfalto,y hazlo gritar, que no es humano.
La velocidad de las ruedas, la seguridad de los huesos,
¿qué eres, entonces, mezcla de hierro?
Pita, rasga tu camino entre las almas,
pero detente, ¡cuidado!, frente a las llamas.
La virtud de la ambigüedad, la potencia de lo incierto,
¿cómo es que corres, si estás bien muerto?
Amas, bien claro, a tu padre el cielo,
pero tus manos huelen a acero.
Bah, qué me importa, si al fin sí llego.
Llévame pronto, que yo te muevo.
Etiquetas: humor, poesía no eres tú, velorrución
