"Dios le concedió dos dones al hombre: la esperanza y la ignorancia. La ignorancia es el mejor", V.H. | www.blog.eoran.com

febrero 11, 2008

saugarap ed aivull

Consigna: Texto que involucre una lluvia de paraguas. 10 minutos contados.

Lo despertó el sonido del silencio. Saltó sobre la cama y se quedó quieto, mudo, esperando a que su conciencia lo alcanzara.
Entonces se levantó y buscó a Tomás; tomó la carnaza para llamarlo. Lo acarició y revisó que tuviera croquetas en su plato. Cogió las llaves y arrancó un verso del pelo blanco del perro, y lo metió en su bolsillo. Abrió la puerta y salió.
El primer encuentro con el cielo fue transparente, pero a cada paso, las nubes engordaban y se ennegrecían hasta gemir.
Apresuró la marcha, y a pesar de sus zancadas, el cielo pronto cedió y se le dejó caer encima.
Él trotaba levantando los hombros, pero no evitó empaparse. Los primero paraguas eran pequeños, amables, y le advertían de la tormenta que se acercaba. Lo golpearon suavemente uno, dos, tres de éstos, y los vio despedazarse en el suelo.
Frente a la tupida lluvia, él intentó coger un taxi pero no pudo: el transporte público deja de funcionar durante el mal tiempo. Los alambres se les meten en el motor y estorban en la batería.
Los paraguas no tardaron en caer más grandes y más pesados. Él avanzó hacia una tienda, pero el dueño lo detuvo y cerró la cortina de golpe.
Miró a su alrededor. ¡Un kiosco, un pórtico, algo que lo protegiera!
Un paraguas le cayó justo sobre la cabeza, y lo hizo gritar de rabia. Dolorido, corrió sin rumbo por las calles, ésas serpenteantes y desconocidas que lo devoraban y acercaban lejos.
Otro paraguas en el brazo. Luego otro, grosero, sobre la espalda.
¡Ea! ¡Ahí, en la esquina! Una fuente.
Más paraguas, de nuevo en la cabeza. Y en la muñeca, y en el tobillo y en el brazo izquierdo.
Se precipitó hacia la fuente con la vista empañada y sacó el verso del bolsillo. Se cubrió rápidamente con él, y sacudiéndose los paraguas, saltó al agua.
Un trueno fuerte, espantoso, ensordecedor. Entonces la vio.
Ella ahí, enfrente suyo, mirándolo con una sonrisa de lástima y reprobación.
La tormenta había terminado.

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3 comentarios:

Blogger el hombre de papel ha dicho...

Mierda. Acabo de leerlo de corrido y de darme cuenta de lo mal que está. Peor de lo que pensé en el proceso.
Tentación de eliminar entrada... ¡pero no! A lo hecho, pecho.

11/02/2008 11:00:00 PM  
Blogger briones ha dicho...

jajaja

pues a si parece ser, la terquedad de no querer ver las cosas.
esperar hasta que estemos hasta el cuello de agua para tener el tiempo de observar.

jaja me ha gustado.

saludos carnal

12/02/2008 12:00:00 AM  
Blogger i. i. ha dicho...

Hey! Gracias por el comentario!! Interesante tu blog! La fotos muy padres!

12/02/2008 10:24:00 AM  

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